¿Está Ecuador ante nuevos apagones? Lo que revela la situación hidroeléctrica de 2026

SERCE | Análisis técnico e informativo | 10 de octubre de 2026

Las reservas hidroeléctricas han disminuido durante septiembre y octubre de 2026. Aunque Mazar todavía se encuentra por encima de los niveles observados durante la crisis de 2024, las restricciones industriales muestran que el sistema eléctrico enfrenta dificultades que requieren seguimiento.

Ecuador vuelve a enfrentar dificultades en su suministro eléctrico. En julio de 2026, el país registró una demanda máxima de 5.634 MW. Aunque el Sistema Nacional Interconectado cuenta con una capacidad instalada de 8.879 MW, esto no significa que toda esa potencia esté disponible simultáneamente. 

En condiciones hidrológicas favorables, la capacidad de generación puede alcanzar aproximadamente 5.757 MW; sin embargo, durante el estiaje, la potencia disponible se reduce a un rango estimado de 4.100 a 4.200 MW. Esta situación también evidencia las limitaciones del parque termoeléctrico: de los 2.386 MW instalados, aproximadamente 1.300 MW se encuentran operativos.

Ante la disminución de las lluvias y las restricciones en la generación hidroeléctrica, el Gobierno anunció que las desconexiones eléctricas para grandes y medianas industrias se ampliarían a tres días por semana a partir del 12 de octubre, según informó La Hora [1]. Esta medida busca reducir temporalmente la demanda del sistema y disminuir el riesgo de racionamientos generalizados.

La presión sobre el sistema eléctrico se refleja en los registros del miércoles 7 de octubre de 2026, cuando la demanda alcanzó aproximadamente 5.134 MW. De esta potencia, cerca del 20 % (1.050 MW) fue cubierto mediante generación termoeléctrica, mientras que alrededor de 4.020 MW correspondieron a generación hidroeléctrica. La diferencia restante provino de otras fuentes o intercambios del sistema. Estas cifras muestran la elevada dependencia de la disponibilidad hídrica, especialmente cuando la generación térmica ya opera cerca de su capacidad límite efectiva.

Aunque las restricciones industriales han contribuido a disminuir la necesidad de importar electricidad, el sistema mantiene un margen operativo reducido frente a cambios en la demanda o en los caudales de los ríos. Paralelamente, el embalse de Mazar, una de las principales reservas hídricas para la generación eléctrica del país, presenta un descenso sostenido de su nivel, con una tendencia que recuerda parcialmente el comportamiento observado en 2023, aunque bajo condiciones iniciales diferentes. Por este motivo, el Ministerio de Ambiente y Energía ha determinado que el país necesita incorporar 1650 MW adicionales de generación termoeléctrica firme entre 2026 y 2027 para hacer frente al estiaje y al crecimiento sostenido de la demanda eléctrica.

Ante este escenario, surge una pregunta fundamental:

En este año 2026. ¿estamos cerca de repetir los apagones de 2024?

Para comprender el escenario actual, SERCE examinó los registros hidrológicos de la Corporación Eléctrica del Ecuador (CELEC EP), considerando el comportamiento de Mazar en septiembre y octubre de distintos años [2].

Los resultados muestran una reducción importante de las reservas, pero también diferencias frente a los períodos más críticos.

¿Cómo llegó Mazar a octubre de 2026?

Mazar es uno de los embalses estratégicos del sistema hidroeléctrico ecuatoriano. El agua que almacena permite generar electricidad y regular el abastecimiento hacia otras centrales del complejo Paute Integral.

Por ello, su nivel debe analizarse a lo largo del tiempo y no únicamente a partir de una medición aislada. Las gráficas históricas de CELEC EP muestran que septiembre ha presentado comportamientos muy diferentes en los últimos años [2].

En septiembre de 2023, la cota de Mazar descendió aproximadamente 11 metros. En septiembre de 2024, la reducción fue cercana a 21 metros, mientras que en 2025 el embalse se mantuvo en niveles elevados.

En septiembre de 2026, Mazar también registró una caída importante: pasó de aproximadamente 2.147 a 2.132 metros sobre el nivel del mar, una disminución cercana a 15 metros.

Septiembre de 2026 fue desfavorable para las reservas, aunque el descenso no alcanzó la magnitud observada en 2024.

Esta comparación ayuda a entender que el problema no comenzó en los últimos días de octubre. El embalse ya acumulaba una pérdida significativa de nivel durante el mes anterior.

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FIGURA 1. Evolución diaria de la cota de Mazar durante septiembre de 2023, 2024, 2025 y 2026

¿Qué muestran los primeros días de octubre?

Los registros horarios de CELEC EP permiten comparar con mayor precisión la evolución de Mazar entre el 1 y el 9 de octubre de 2021–2026 [2].

En 2026, el embalse pasó de aproximadamente 2.132 a 2.128 metros sobre el nivel del mar, una disminución cercana a cuatro metros.

Durante el mismo intervalo, la caída fue de aproximadamente diez metros en 2023 y de 5,5 metros en 2024.

Sin embargo, existe una diferencia fundamental:

el 9 de octubre de 2026, Mazar se encontraba aproximadamente 15 metros por encima del nivel registrado en la misma fecha de 2024.

Esto significa que el descenso actual es preocupante, pero no equivale automáticamente a la situación de aquel año.

Los caudales refuerzan esta interpretación. Durante los primeros nueve días de octubre de 2026, el ingreso promedio a Mazar fue de aproximadamente 36,5 m³/s, superior al observado en 2023 y 2024, pero inferior al registrado en 2025.

La situación actual combina una pérdida de reservas con aportes hídricos insuficientes para sostener el nivel del embalse bajo las condiciones de operación existentes

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Tabla 1. Comparación de Mazar entre 2021 y 2026

Si Mazar todavía tiene agua, ¿por qué existe racionamiento industrial de electricidad?

Porque la generación eléctrica del Ecuador no depende únicamente de este embalse. Coca Codo Sinclair, la central hidroeléctrica de mayor potencia instalada del país, depende principalmente del caudal del río Coca. Durante septiembre y comienzos de octubre también se observaron reducciones en ese recurso.

Según datos de CELEC EP recopilados por Primicias, el 6 de octubre se registraron caudales inferiores a los necesarios para mantener determinados niveles elevados de generación continua [3].

Cuando una central reduce su producción, otras instalaciones deben compensarla. Si la capacidad disponible no resulta suficiente, el sistema necesita recurrir a importaciones, generación adicional o medidas de reducción de demanda.

Las restricciones industriales anunciadas para octubre muestran que esta última alternativa ya está siendo utilizada [1].

Por tanto, el riesgo eléctrico no depende exclusivamente de cuánto descienda Mazar, sino del equilibrio entre toda la generación disponible y el consumo nacional.

¿El Niño podría favorecer la recuperación de los embalses?

La recuperación de las reservas dependerá, en buena medida, de las precipitaciones sobre las cuencas que alimentan las centrales hidroeléctricas.

El fenómeno de El Niño puede modificar los patrones de precipitación en Ecuador, aunque sus efectos varían entre regiones. Según el pronóstico climático del INAMHI entre 7 de octubre al 11 de octubre de 2026, se esperón condiciones de lluvia diferenciadas en el territorio nacional, con zonas que podrían registrar precipitaciones superiores a lo normal y otras con condiciones más secas.

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FIGURA 2. Distribución espacial de las lluvias y ubicación de centrales hidroeléctricas en Ecuador. Fuente: INAMHI, Advertencia Meteorológica N.º 78 (7–11 de octubre de 2026). Adaptación gráfica: SERCE

En áreas de influencia de centrales hidroeléctricas como Mazar, el pronóstico indica precipitaciones bajas a moderadas, lo que podría limitar la recuperación de sus reservas hídricas.

Este escenario es consistente con la tendencia descendente observada en el nivel del embalse, aunque no permite atribuir directamente dicha disminución a las lluvias previstas [4, 5].

Un ejemplo de esta variabilidad son las lluvias intensas y granizadas registradas en Quito el 7 de octubre [6].

Que llueva intensamente en Quito no significa necesariamente que esté lloviendo sobre la cuenca del río Paute, donde se encuentra Mazar.

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FUGURA 3: La avenida Colón y Diego de Almagro, en Quito, cubierta de una capa de granizo el 7 de octubre de 2026. Daniela Romero/PRIMICIAS. 

Por ello, la información meteorológica general no permite establecer una fecha confiable para la recuperación del embalse. Se necesitan pronósticos específicos de precipitación sobre su cuenca, junto con mediciones de caudal.

¿Debemos prepararnos para nuevos apagones?

Los datos muestran que el sistema eléctrico ecuatoriano enfrenta dificultades reales. Mazar ha perdido una parte importante de su nivel desde septiembre, otras centrales presentan limitaciones y las restricciones industriales se han ampliado.

Sin embargo,

no existe evidencia suficiente para afirmar que los apagones residenciales generalizados sean inevitables o inminentes, o similares a los del año 2024.

La evolución del sistema eléctrico durante las próximas semanas dependerá de las precipitaciones, la disponibilidad de generación termoeléctrica, las posibilidades de importación de electricidad y las decisiones operativas del sector. Si continúa el descenso de los niveles de los embalses, aumentará el riesgo de que las restricciones eléctricas se extiendan al sector residencial.

No obstante, el escenario actual presenta diferencias respecto a la crisis de 2024, cuando se registraron cortes de hasta 14 horas diarias. Aunque una posibilidad es que podrían implementarse racionamientos regionales de menor duración, entre 3 y 7 horas según las condiciones hídricas, todavía no es posible confirmar su aplicación ni duración, pues dependerán de las condiciones hidrológicas, la demanda eléctrica y de las decisiones de las autoridades.

En este contexto, resulta prudente que hogares y empresas adopten medidas preventivas para garantizar la continuidad de sus actividades, sin asumir que necesariamente se repetirá la crisis de 2024.

Ecuador no enfrenta necesariamente una crisis eléctrica idéntica a la de 2024, pero su dependencia de las lluvias sigue siendo una vulnerabilidad para la seguridad energética del país.

Desde SERCE consideramos que este escenario evidencia la necesidad de fortalecer la planificación energética, el seguimiento de los indicadores operativos y la diversificación de las fuentes de generación, especialmente mediante tecnologías complementarias como la energía solar fotovoltaica, para reducir la dependencia del país frente a los períodos de escasez hídrica.

Nota metodológica

SERCE analizó información hidrológica publicada por CELEC EP, considerando dos conjuntos de datos:

  • Septiembre: registros diarios de niveles y caudales correspondientes a 2023, 2024, 2025 y 2026. Las variaciones presentadas son aproximaciones obtenidas mediante la lectura de los registros reportados por CELEC EP.

  • Octubre: registros horarios del 1 al 9 de octubre de 2021 a 2026, utilizando intervalos equivalentes y excluyendo datos no válidos.

Los promedios y las variaciones de octubre fueron calculados por SERCE a partir de los registros oficiales. Adicionalmente, se incorporaron indicadores de demanda eléctrica, capacidad de generación y medidas de restricción industrial, procedentes de fuentes sectoriales y publicaciones citadas en el artículo.

Las comparaciones históricas permiten evaluar tendencias, pero no constituyen pronósticos de apagones. Asimismo, la cota de un embalse no representa directamente su porcentaje de almacenamiento, y la capacidad instalada de generación no equivale necesariamente a la potencia disponible para atender la demanda.

Autor: D.Sc. Andrés Villarruel-Jaramillo

Referencias

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